Combustibles directos: una vía rápida para una reducción del 90% de CO₂ para vehículos diésel

La industria automotriz afronta un largo camino hacia la descarbonización total. Cambiar a tecnologías de propulsión completamente nuevas (eléctricas, de hidrógeno u otras) requiere años de desarrollo e incluso más tiempo para lograr una rotación total de la flota. Mientras tanto, una solución más rápida e inmediata está ganando terreno: combustibles “directos”, que pueden reducir drásticamente las emisiones sin requerir modificaciones en el vehículo.

Los límites de los cambios de tren motriz

La transición para abandonar los motores de combustión interna (ICE) es lenta. Se necesitan años para diseñar e implementar nuevos modelos, mientras que los debates sobre la “mejor” alternativa (VE, pilas de combustible, etc.) retrasan aún más su adopción generalizada. Mezclar biocombustibles con gasolina y diésel existentes ayuda, pero los combustibles fósiles aún dominan. El problema central no es sólo la tecnología, sino el tiempo que lleva reemplazar cientos de millones de vehículos existentes.

Combustibles directos: una solución a corto plazo

Los combustibles directos están diseñados para funcionar sin problemas en los motores existentes. Los principales fabricantes de automóviles ahora los están aprobando para su uso en sus vehículos, algunos selectivamente según el año del modelo, otros de manera más amplia para autos más nuevos. Esta no es una mejora marginal; Estos combustibles pueden ofrecer hasta un 90 % de reducción de CO₂ en comparación con el diésel fósil tradicional.

HVO100: el combustible directo líder

El ejemplo más prometedor es el HVO100 (aceite vegetal hidrogenado), también conocido como diésel renovable. A diferencia del biodiésel (que contiene éster metílico de ácidos grasos y requiere mezcla), el HVO100 es químicamente similar al diésel convencional, lo que lo hace totalmente compatible con los motores existentes.

  • Stellantis ha validado toda su gama diésel para HVO100, certificando como compatibles muchos motores Euro 5 y 6.
  • BMW demostró cómo los operadores de flotas podrían reducir su huella de carbono utilizando combustibles neutros en carbono junto con los vehículos eléctricos.
  • A partir de enero de 2024, todos los BMW diésel fabricados en Alemania se entregan precargados con 5 a 8 litros de HVO100.

Por qué es importante el buen funcionamiento

La cifra de reducción de CO₂ del 90% no se refiere sólo a las emisiones del tubo de escape. Representa todo el ciclo de vida del combustible: extracción de materia prima, refinación, transporte y eventual combustión. Este análisis “del pozo a la rueda” es crucial porque revela el verdadero impacto ambiental de cualquier fuente de combustible.

Ampliación de escala: la oportunidad europea

Con más de 250 millones de vehículos en Europa, incluso un cambio moderado hacia combustibles renovables podría tener un impacto significativo. La conclusión clave es clara: si bien las transiciones a largo plazo a nuevos sistemas de propulsión son esenciales, los combustibles directos ofrecen una forma inmediata y eficaz de reducir las emisiones de la flota de vehículos existente.

La adopción de estos combustibles no es solo una posibilidad técnica, sino que los principales fabricantes de automóviles la están implementando activamente, lo que la convierte en una solución viable a corto plazo para descarbonizar el transporte.