Un reciente corte de energía en toda la ciudad de San Francisco dejó al descubierto una falla crítica en el sistema de conducción autónoma de Waymo: su incapacidad para funcionar de manera confiable cuando falla la infraestructura básica. El incidente, provocado por un incendio en una subestación que dejó hasta 130.000 residentes sin electricidad, provocó que varios robotaxis Waymo se detuvieran en medio del tráfico intenso, lo que subraya las limitaciones incluso de la tecnología de conducción autónoma más avanzada.
La interrupción y la respuesta inicial
El sábado por la tarde, cuando las líneas eléctricas se apagaron en todo San Francisco, las señales de tránsito fallaron, los sistemas de tránsito se paralizaron y la congestión aumentó rápidamente. Los vehículos Waymo, diseñados para navegar en las intersecciones como paradas de cuatro vías cuando las señales fallan, quedaron abrumados por la magnitud del apagón. Los videos que circulan en las redes sociales mostraban múltiples robotaxis detenidos en medio de las calles durante horas, exacerbando las condiciones ya caóticas.
El residente Matt Schoolfield informó haber visto al menos tres vehículos detenidos entre las 6 p.m. y las 10 p.m., enfatizando cómo simplemente “se detuvieron en medio de la calle”. La portavoz de Waymo, Suzanne Philion, confirmó más tarde el problema y explicó que la lógica del sistema estaba sobrecargada por la interrupción generalizada. La compañía suspendió temporalmente sus operaciones el sábado por la noche y trabajó con funcionarios de la ciudad para reubicar su flota de manera segura.
Por qué esto es importante: los límites de la lógica autónoma
El incidente plantea una pregunta fundamental: ¿cómo pueden los sistemas totalmente autónomos adaptarse a eventos impredecibles del mundo real? Los conductores humanos se adaptan habitualmente a los cortes de energía, utilizando el sentido común y la conciencia situacional para navegar de forma segura. Los autos de Waymo, sin embargo, dependen de respuestas preprogramadas que fallan en condiciones extremas.
Esto no es sólo un problema técnico; es una debilidad sistémica. Los vehículos autónomos se comercializan como más seguros y eficientes que los conductores humanos, pero este incidente demuestra su dependencia de una infraestructura en pleno funcionamiento. El apagón expuso esa dependencia, destacando una vulnerabilidad que podría tener graves consecuencias en situaciones de emergencia.
La afirmación de Elon Musk: una comparación engañosa
El director ejecutivo de Tesla, Elon Musk, rápidamente aprovechó el fallo y afirmó que sus “Robotaxis no se vieron afectados por el corte de energía de SF”. Esta afirmación es engañosa porque Tesla no opera actualmente un servicio de robotaxi totalmente sin conductor en San Francisco. Sus esfuerzos de transporte se basan en vehículos que funcionan con “FSD (supervisado)”, que aún requieren un conductor humano detrás del volante en todo momento. La comparación es falsa ya que el sistema de Tesla no funciona bajo los mismos parámetros totalmente autónomos que el de Waymo.
El incidente sirve como claro recordatorio de que los sistemas autónomos aún no son capaces de reemplazar a los conductores humanos en todos los escenarios, especialmente cuando se enfrentan a fallas impredecibles del mundo real.
El fallo del apagón de Waymo demuestra que incluso la tecnología de vanguardia tiene puntos ciegos críticos. Hasta que se aborden estas debilidades, los vehículos totalmente autónomos seguirán siendo vulnerables a interrupciones más allá de sus capacidades programadas.
