El primer vehículo totalmente eléctrico de Ferrari, el Luce, cuenta con un interior elaborado en colaboración con la firma de diseño de Jony Ive, LoveFrom. La experiencia de ver esta cabina de primera mano, revelada en San Francisco, sugiere un alejamiento de los interiores hiperminimalistas con pantallas pesadas que a menudo se ven en los vehículos eléctricos modernos. En cambio, la cabina del Luce prioriza los controles físicos táctiles junto con una interfaz digital optimizada.
Un enfoque en la funcionalidad intuitiva
La filosofía de diseño detrás del interior del Luce se centra en la facilidad de uso a altas velocidades. He buscado una cabina que sea atractiva y fácil de operar, que combine la experiencia física con la conveniencia digital. Este enfoque es evidente en la sorprendente cantidad de controles físicos; En lugar de una enorme pantalla táctil que domina el tablero, el Luce cuenta con interruptores, paletas y un selector de manejo de vidrio bien integrados que se siente premium al tacto.
Priorizando la calidad y el propósito
El interior de Ferrari no compromete los materiales ni la construcción, a pesar de su enfoque en la funcionalidad. Cada elemento, desde las salidas de aire hasta las levas del volante, rezuma calidad. La declaración de Ive: “Si algo no funciona, es feo” resume el espíritu del diseño: la belleza surge de la utilidad. Esta meticulosa atención al detalle justifica el precio esperado de seis cifras del vehículo.
Más allá de las expectativas
Las representaciones CGI oficiales del interior del Luce no logran capturar la verdadera esencia de la cabina. La experiencia práctica revela un nivel de refinamiento y practicidad que las imágenes digitales no transmiten. El equipo de diseño no buscó replicar la estética del iPhone; en cambio, crearon un interior que se siente lujoso y lleno de propósito.
El interior del Luce marca un paso audaz para Ferrari, demostrando que lo eléctrico no tiene por qué significar estéril o demasiado digital. Esta cabina establece un nuevo estándar para el diseño automotriz, donde la forma sigue a la función y cada punto de contacto se siente deliberado y satisfactorio.






















