El director ejecutivo de Ford, Jim Farley, ha articulado un objetivo ambicioso: establecer a Ford como líder indiscutible en el segmento de vehículos todoterreno, de manera muy similar al dominio de Porsche en los autos de carretera de alto rendimiento. Esto no es sólo un impulso de marketing; es un cambio fundamental en la forma en que Ford aborda el deporte del motor y el desarrollo de productos.
El potencial sin explotar de los entusiastas del todoterreno
Farley señala una clara brecha en el mercado del automóvil. A diferencia de la jerarquía establecida en los vehículos de alto rendimiento para carretera, donde marcas como Porsche y Ferrari inspiran respeto, el espacio todoterreno carece de una fuerza única y dominante. Esta ausencia, según Farley, presenta una oportunidad importante.
“A diferencia de los entusiastas del todoterreno, el negocio del automóvil no tiene un líder todoterreno evidente… Cuando alguien que ama el todoterreno quiere un producto para entusiastas, elige Ford”.
Esta estrategia no se trata de competir; se trata de poseer la categoría. La empresa cree que puede captar una gran parte del mercado centrándose en un grupo central de entusiastas.
Las carreras como negocio principal, no solo marketing
Bajo el liderazgo de Farley, Ford está reestructurando su división de deportes de motor para operar más como una extensión directa del desarrollo de productos. Las carreras, particularmente eventos agotadores como el Rally Dakar, ahora se consideran un campo de pruebas crítico para la durabilidad, la suspensión y la resistencia general.
No se trata simplemente de ganar carreras por publicidad; se trata de introducir información del mundo real directamente en los vehículos de producción. La compañía está incorporando ingenieros a los programas de carreras para garantizar un sistema de circuito cerrado donde las mejoras de rendimiento se traduzcan directamente en productos de consumo. El Rally Dakar, en particular, se está posicionando como la “Estrella del Norte” de Ford en el deporte del motor.
Una transformación de marca, no solo una jugada de producto
Farley prevé una transformación de marca a largo plazo, en la que Ford se centre en segmentos liderados por entusiastas. La empresa reconoce que no necesita competir en todos los precios o mercados. En cambio, su objetivo es construir una base de clientes leales en torno a la conexión emocional, la credibilidad de la ingeniería y el éxito en los deportes de motor.
El objetivo es que los clientes experimenten los beneficios de los esfuerzos de Ford en las carreras directamente en sus vehículos. Este enfoque refleja la estrategia de Porsche, donde el éxito en el deporte del motor aumenta directamente el atractivo de los vehículos de carretera. Sin embargo, la atención de Ford se centrará en la capacidad todoterreno más que en los tiempos de vuelta en circuito.
La medida refleja una tendencia más amplia de la industria: los fabricantes de automóviles reconocen cada vez más el valor del deporte del motor para crear identidad de marca e impulsar la innovación de productos.
El éxito de Ford depende de traducir las victorias en carreras en mejoras tangibles en su línea todoterreno, incluidos el Ranger Raptor y el Bronco. Si la empresa puede ejecutar esta estrategia, bien podría lograr la visión de Farley de convertirse en “el Porsche del todoterreno”. El camino es ambicioso, pero las recompensas potenciales son sustanciales.





















