Conductor ebrio encarcelado por eludir los sistemas de seguridad del vehículo en un caso histórico

El tribunal más alto de China emitió su primer fallo penal sobre seguridad vial, subrayando que los conductores siguen siendo plenamente responsables incluso cuando utilizan tecnologías de conducción asistida. El caso, que involucra a un conductor que intencionalmente desactivó las funciones de seguridad mientras estaba en estado de ebriedad, sienta un precedente para responsabilizar a las personas por el mal uso de los sistemas de vehículos modernos. Este fallo enfatiza que la tecnología no puede eximir a un conductor de obligaciones legales y morales.

El incidente: una peligrosa prueba de autonomía

En septiembre de 2025, Wang Mouqun, de Hangzhou, provincia de Zhejiang, fue descubierto conduciendo bajo los efectos del alcohol después de utilizar un dispositivo no original para engañar al sistema autónomo de nivel 2 de su vehículo. Desactivó las indicaciones de seguridad simulando la acción con la mano en el volante, lo que le permitió reclinarse en el asiento del pasajero y quedarse dormido mientras el automóvil se dirigía hacia un destino preestablecido. Los transeúntes alertaron a la policía después de que el vehículo se detuviera inesperadamente en la vía pública. Los análisis de sangre posteriores confirmaron un contenido de alcohol en sangre peligrosamente alto, de 114,5 mg/100 ml.

Este caso es digno de mención porque no se trataba simplemente de conducir en estado de ebriedad. Wang evitó deliberadamente los mecanismos de seguridad del vehículo, aprovechando una laguna en el sistema para evitar ser detectado. El SUV Aito M9 que conducía, equipado con la tecnología de conducción asistida de Huawei, está diseñado para desconectarse si el conductor no responde a las indicaciones después de dos minutos. El dispositivo ilegal de Wang eludió esta salvaguardia, esencialmente convirtiendo el vehículo en un proyectil autónomo y peligroso.

Ramificaciones legales y violaciones previas

Wang había perdido previamente su licencia de conducir durante seis meses en julio de 2024 debido a infracciones de conducción relacionadas con el alcohol. Pese a ello, repitió la infracción y la agravó manipulando los sistemas del coche. El Tribunal Popular del Distrito de Linping lo condenó a un mes y 15 días de detención, más una multa de 4.000 yuanes (aproximadamente 576 dólares estadounidenses).

La decisión del tribunal se alinea con el artículo 133-1 de la Ley Penal de China, que define conducir en estado de ebriedad como comportamiento peligroso. El caso también refleja directrices de aplicación más estrictas emitidas por los principales organismos legales y de seguridad pública en 2023, que exigen penas más severas para los reincidentes.

El panorama general: conducción automatizada y responsabilidad

Esta sentencia es crucial porque aborda directamente las áreas legales grises que rodean la conducción automatizada. Los estándares nacionales (GB/T40429‑2021) clasifican los sistemas de nivel 0 a 2 como asistencia al conductor, no como automatización total. Esto significa que los conductores, no la tecnología, son legalmente responsables de una operación segura. El caso destaca que eludir las funciones de seguridad no transfiere responsabilidad.

El Tribunal Popular Supremo lo ha dejado claro: independientemente de lo avanzada que sea la tecnología, un conductor no puede abdicar de su deber de conducir un vehículo de forma segura.

El incidente plantea preguntas críticas sobre el futuro de la conducción autónoma: cómo prevenir abusos similares y si los marcos legales actuales abordan adecuadamente los riesgos de manipulación del sistema.

La sentencia del tribunal sirve como una advertencia clara: si bien los sistemas de conducción asistida ofrecen comodidad, no sustituyen al control humano responsable. El fallo subraya el principio duradero de que los conductores, no las máquinas, son los responsables últimos de la seguridad vial.