El 31 de marzo de 2026, el servicio de transporte autónomo de Baidu, Apollo Go, experimentó una falla generalizada en el sistema en Wuhan, China, dejando a numerosos pasajeros varados durante períodos prolongados en autopistas elevadas y carreteras principales. El incidente pone de relieve vulnerabilidades críticas en la tecnología actual de robotaxi y plantea serias dudas sobre la preparación de los sistemas totalmente autónomos para su despliegue público.
Parálisis en todo el sistema
A partir de las 9:00 p.m. hora local, los informes inundaron las redes sociales que detallaban la “parálisis colectiva” de los vehículos Apollo Go en todo Wuhan. Los pasajeros describieron que los autos se detuvieron abruptamente en medio de carreteras muy transitadas, y algunos quedaron atrapados en carreteras elevadas durante casi dos horas. El servicio de atención al cliente de la empresa atribuyó el problema a problemas de “sistema de conducción anormal” derivados de problemas de red.
Experiencias desgarradoras para los pasajeros
El Sr. Lu, residente de Wuhan, relató que estuvo varado en el tercer anillo, una carretera elevada, durante casi dos horas mientras grandes camiones pasaban a toda velocidad. El botón SOS del vehículo no funcionó y las llamadas realizadas a través del sistema del vehículo se desconectaron automáticamente. Después de una espera de una hora para recibir la asistencia prometida, el Sr. Lu se comunicó con la policía, quienes, junto con el personal de Apollo Go, finalmente lo ayudaron a salir de la carretera alrededor de las 11:00 p.m.
Otra pasajera, la Sra. Zhou, experimentó una experiencia similar. Su vehículo mostró advertencias sobre un mal funcionamiento y luego se detuvo abruptamente en una carretera elevada. A pesar de tener dificultades para llegar a los servicios de emergencia y esperar más de 90 minutos para recibir ayuda, finalmente fue asistida por la policía de tránsito. Sorprendentemente, a la Sra. Zhou todavía le cobraron la tarifa completa por el viaje fallido.
Falta de transparencia y rendición de cuentas
La magnitud del incidente fue evidente en numerosas publicaciones en línea, todas informando dificultades para llegar al servicio de atención al cliente y largas demoras en la asistencia. Cuando se le preguntó, un representante de Apollo Go afirmó ignorar el incidente más amplio de Wuhan y exigió números de vehículos específicos para la investigación. Al momento de esta publicación, la empresa no había emitido ningún comunicado público. Esta falta de transparencia genera preocupaciones sobre la responsabilidad por fallas de seguridad en los sistemas autónomos.
El contexto más amplio
Este incidente no es aislado. Un hecho similar ocurrió en Zhuzhou en diciembre pasado, lo que provocó la suspensión de las operaciones de robotaxi en esa ciudad. Apollo Go ha acumulado más de 240 millones de kilómetros de conducción autónoma, incluidos 140 millones de kilómetros totalmente sin conductor, operando en 22 ciudades en todo el mundo con más de 17 millones de viajes completados. Sin embargo, estos incidentes demuestran que ni siquiera las pruebas exhaustivas eliminan el riesgo de fallos catastróficos.
El incidente en Wuhan ocurrió en una gran metrópolis, la octava ciudad más grande de China con casi 14 millones de residentes. Si bien no se reportaron heridos, el potencial de una parálisis generalizada del tráfico y de poner en peligro a los pasajeros es real. Este fracaso pone de relieve que la tecnología aún no está lista para su uso público a gran escala.
La avería del Apollo Go en Wuhan es una advertencia clara: los sistemas autónomos, a pesar de los avances, siguen siendo vulnerables a fallos generalizados con importantes consecuencias para la seguridad de los pasajeros y la movilidad urbana.
