El gas licuado de petróleo, o GLP, no es sólo un combustible alternativo de nicho. Es un alimento básico mundial. En las zonas rurales de Estados Unidos y en toda la India, no es una alternativa al gas natural o los tanques de propano; es la principal fuente de calor y combustible para cocinar. Ya conoces el olor. Es el aroma de una barbacoa en el patio trasero o de una estufa de camping encendida en la naturaleza. Eso es GLP.
Es versátil. Es eficiente. Y con las facturas de calefacción aumentando y los precios de las gasolineras disparándose, está empezando a parecer una fuente de energía viable para el conductor promedio. Necesitamos analizar de dónde proviene este combustible, cómo impulsa los vehículos y la mecánica para convertir un automóvil para que funcione con él.
¿De dónde viene el GLP?
A menudo se malinterpreta el origen del GLP. No es un producto independiente que se encuentra en el suelo. Es un subproducto. En concreto, se extrae durante el procesamiento del petróleo crudo en gasolina y diésel. También se produce como subproducto del procesamiento del gas natural. La mezcla normalmente contiene propano y butano. Estos hidrocarburos son más ligeros que el aire. Se vaporizan rápidamente. Esto los hace fáciles de transportar y almacenar bajo presión.
¿Por qué los conductores están cambiando al GLP?
El argumento económico es simple. El GLP suele ser más barato que la gasolina convencional. Se quema más limpio. Esto significa menos monóxido de carbono y menos emisiones de partículas. Tanto para las flotas como para los propietarios individuales, los ahorros de costos se acumulan. Pero no se trata sólo de dinero. Se trata de independencia energética. En muchas regiones, la infraestructura de GLP es sólida. Es confiable.
Conversión de su vehículo
Convertir un automóvil para que funcione con GLP implica instalar un sistema de combustible exclusivo. Esto incluye un tanque de almacenamiento, generalmente ubicado en el compartimiento de la llanta de refacción o en el baúl. Un vaporizador reemplaza el carburador o los inyectores de combustible. Convierte el combustible líquido en gas antes de ingresar al motor. Un interruptor selector permite al conductor alternar entre gasolina y GLP. Algunos sistemas son bicombustible, lo que permite utilizar ambos combustibles. Otros son dedicados y funcionan únicamente con GLP. Este último suele proporcionar un mejor rendimiento porque el motor se puede ajustar específicamente para las propiedades del combustible.
El resultado final
El GLP no es un concepto futurista. Está aquí. Está demostrado. Millones de personas lo utilizan a diario. La pregunta no es si funciona. La pregunta es si estás dispuesto a adaptar tu vehículo para utilizarlo. La infraestructura existe. La tecnología está madura. Los ahorros son reales. Lo que queda es la decisión de hacer el cambio.



















