Río Gallegos, Argentina, está a punto de convertirse en la plataforma de lanzamiento de algo sin precedentes. El 9 de abril comenzará La Expedición Verde, que marcará la primera gran incursión dedicada íntegramente a los vehículos eléctricos. Esta no es una carrera rápida. Es un agotador viaje de 4.786 kilómetros que se desarrollará a lo largo de 20 días.
La lista de inscritos es ecléctica. Tienes autos, una motocicleta e incluso una bicicleta eléctrica, todos alineados para abordar el paisaje sudamericano. El evento está organizado por Atypik Travel Organization (ATO), un equipo con serias credenciales. Ya han corrido el Trophée Paris-Pékin y el Raid des Andes. Esta vez, están poniendo a prueba los límites de la energía limpia en algunos de los terrenos más remotos del continente.
Por qué es importante este ataque eléctrico
El apoyo al evento es profundo. La empresa francesa de energía solar Sojasun respalda este esfuerzo. Nicolas Hulot, Ministro de Transición Ecológica y Solidaria de Francia, ha brindado al proyecto su gran patrocinio. Al otro lado del océano, el propio Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de Argentina también está a bordo.
El objetivo no es sólo conducir. Es para demostrar que la movilidad eléctrica puede funcionar en la naturaleza, donde la infraestructura es inexistente. La logística está diseñada para ser eco-responsable. No se permiten vivacs para acampar. No volar con comidas preenvasadas.
La redada promete un modelo logístico verdaderamente eco-responsable, que priorizará el alojamiento y la alimentación locales para minimizar la producción de residuos.
Los participantes se alojarán en alojamientos locales. Comerán comida local. El flujo de residuos se mantiene al mínimo absoluto. Es un enigma logístico que los rally raids convencionales rara vez se molestan en resolver.
La alineación: autos, bicicletas y ruedas
¿Quién conduce realmente estas máquinas hacia lo desconocido?
Tesla Modelo S 85
Éric Loizeau está al volante del Tesla. Loizeau no es sólo un aficionado a los coches. Es el organizador del evento y un atleta de élite. Ganó el Campeonato Mundial de Multicasco en 1986. También es alpinista. Sabe cómo manejar la presión y los entornos hostiles. El Model S 85 es un vehículo eléctrico probado, pero conducirlo a través de 4.786 kilómetros de pampas y montañas argentinas es una bestia completamente diferente.
Renault Zoé ZE40
En representación de la presencia automovilística francesa, se inscribe un Renault Zoé ZE40. Lo conduce una pareja argentina que regenta parques fotovoltaicos. Su participación es tanto simbólica como competitiva. Viven la vida de las energías renovables todos los días. Conocen los desafíos de la energía solar y cómo se traslada a la red y, ahora, a la carretera.
Motocicleta CERO DS
Dos ruedas tocan su turno con una motocicleta eléctrica ZERO DS. El piloto es Bastien Hieyte, piloto de trial profesional. El trial requiere precisión y equilibrio. Hacerlo en una bicicleta eléctrica con par instantáneo y diferente distribución del peso añade una capa de complejidad. No se trata sólo de alcance; se trata de manejo.
Matra i-Step Tour XT S
Completando la lista de inscritos se encuentra una bicicleta eléctrica Matra i-Step Tour XT S. En este montará un representante de Sojasun. Es un recordatorio de que la transición verde

Por qué el ataque eléctrico de Argentina depende del aceite de cocina reciclado
La ruta es estrecha. Diecinueve etapas. Una media de 250 kilómetros entre cada uno. Estás ante 400 kilómetros de pura pista de tierra. El recorrido comienza en el extremo sur, bordeando los Andes a lo largo de la legendaria Ruta 40, subiendo hasta Salta hacia el norte.
Para un asalto automovilístico, esa distancia parece ligera. Pero la distancia no es el problema. La infraestructura lo es.
Argentina no cuenta con una red de estaciones de carga de vehículos eléctricos. No precisamente. Entonces, ¿cómo se pueden mantener en movimiento vehículos 100% eléctricos sin conectarlos a una red que no existe?
Los organizadores no intentaron arreglar la parrilla. Ellos construyeron el suyo propio.
Hay estaciones de carga portátiles de 22 kW disponibles. Los acuerdos con los municipios locales de cada ciudad de escala proporcionan acceso a sus redes eléctricas. Estas conexiones utilizan tomacorrientes trifásicos de 32A. ¿El truco? Estos puertos estarán abiertos al público después de la carrera. Se programan cargas parciales en los tramos más largos.
Luego está el mecanismo de seguridad.
Si un vehículo se queda seco en la carretera, el equipo de asistencia cuenta con un respaldo. Dos generadores. Funcionan con aceite vegetal reciclado.
Esto no es sólo caridad. Son datos de ingeniería.
La Expedición Verde está diseñada como un desafío técnico en condiciones extremas. Las máquinas serán castigadas. Los cambios de elevación alcanzaron los 3.000 metros. Los cambios térmicos son brutales.
Este entorno revela cosas que una pista controlada no puede revelar. Prueba la resistencia mecánica. Destaca la electrónica. Lleva la química de la batería al límite.
Los fabricantes obtienen datos valiosos de este abuso.
Pero los datos no son la única limitación. La gestión del pasto es crucial. Los competidores deben dominar la conducción ecológica. No puedes simplemente bajar el nivel. Tienes que pensar en cada vatio.
Es una aventura muy alejada de los tradicionales rally raids. Esos acontecimientos dejan una pesada huella ambiental. Éste intenta no dejar ninguno.
Buena suerte a los participantes. La verdadera pregunta es si este modelo sobrevive al revuelo. O si se convierte en una nota a pie de página en la historia de las carreras eléctricas.






















